martes, 10 de noviembre de 2009

miércoles, 28 de octubre de 2009

Agosto 2009, su primera entrevista después de la final de la champions en Roma el 25 de mayo.

En un año fantástico, ha tenido tres lesiones que le cortaron el ritmo. ¿Eso le cambia a uno?
Sí, un poco sí. Cambia en el sentido de que todo parece que puede volver a torcerse. He estado un mes trabajando para que la lesión se cerrase, luego estuve unos días de vacaciones y ahora vuelvo para seguir y que la lesión se quede en eso. Es un sitio delicado y tengo que ir con el máximo cuidado posible para que no vuelva a ocurrir.

¿Ha reflexionado con lo de las lesiones?

Soy una persona que piensa mucho, con todo esto le he dado vueltas, he hablado con los doctores, con los fisioterapeutas. A partir de este año me conoceré mejor, sabré más de las situaciones, de mis emociones. Espero que no vuelva a ocurrir. La conclusión es que de los momentos malos se puede aprender, y yo aprenderé.

¿Le da miedo la recaída?
Sí, me da miedo; sí, evidentemente. Por desgracia he estado mucho tiempo sin jugar y me da miedo, porque me jugué mucho queriendo jugar la final de la Champions, pero es algo que todo el mundo hubiese hecho. Me la jugué y mi pierna lo sufrió y no quiero volver a pasar por eso.

Usted se recupera y los compañeros tocan balón..., ¿ve ahora la pelota como una enemiga, como un riesgo?
No, me muero de ganas por tocarla, por hacer un rondo, un juego de posición, un partidillo, me muero de ganas y teniéndolo tan cerca aún más. Mientras ellos juegan, yo estoy musculando y recuperándome para estar más fuerte. Ansío tocar el balón.

¿Qué le dice su sombra, el fisioterapeuta Emili Ricart?
(Una sonrisa). Todos están encima de mí, pero él ha sido el que ha cuidado de mi lesión desde el principio. Hace de todo, de fisio, de consejero, para calmarme un poco esas ganas que tengo de empezar. Tengo toda la confianza en él.

Sabía que la final de Roma podía tener un desenlace feliz para su equipo y para usted, pero no para su pierna. ¿Correcto?

Yo tenía que jugar ese partido. Ha pasado y mereció la pena ganar otra Champions. Merecía la pena jugar después del gol del Chelsea, merecía la pena intentarlo después de que en la primera final, la de París, no fui titular. Quería estar en esa final como fuese, y corría un riesgo. Para mí, ganar en Roma tuvo su precio.

De pequeño, en la Masia, lloraba porque sus padres estaban lejos. ¿Ha llorado mucho en las últimas semanas?
Lloré el día que me lesioné contra el Villarreal, lloré de rabia e impotencia en el vestuario. Se me venía el mundo encima, pero cuando me dijeron que era lo mínimo, pues me puse a recuperarme. Con la victoria también cayó alguna lágrima, pero fue de emoción, de alegría, del esfuerzo a contra reloj.

El año pasado fue el de su consagración absoluta.
¿Ah, sí? Vaya, pues yo creía que eso era cada año, ¿no? (risas).

¿El gol de Stamford Bridge le cambió la vida?
Personalmente, no. Lo que envuelve al jugador seguramente sí, porque el mundo del fútbol está marcado por momentos como ese gol que te hacen subir, que hacen que la gente te conozca más. Lo noto en el ambiente, lo noto en la calle. Ha sido un escalón más, un paso más.

¿Necesitaba ese gol?
No sé, algo así no me viene mal, está claro. A veces se dice que los de casa no tenemos el mismo reconocimiento, tal vez sea así. Soy feliz igual. No necesito reivindicarme. Soy feliz jugando, para mí la felicidad es ver que cada año soy más completo.

¿Cuál es el techo del equipo?
Empezamos de cero, hay otros títulos por ganar. Llevamos un año trabajando juntos, y eso es bueno, pero cada año es una historia, hay muchos retos por delante.

¿Cómo ha vivido el vestuario la marcha de Eto'o?
Cada uno lo ha vivido a su manera, cada compañero tiene una relación con Samuel. Ha sido más una historia del club y de él que otra cosa. A Samuel hay que recordarlo como lo que ha sido. La historia dice que como delantero hay muy pocos como él desde que el club es club. No sé si hay alguno como él, lo que sí sé es que el Barça tendría que hacerle una estatua. Samuel ha sido fundamental en los años que ha estado y en los títulos que se han conseguido.

Y viene Ibrahimovic…
Llevamos pocos días con él. Lo conoceremos mejor cuando se entrene más con nosotros. Tiene unas condiciones espectaculares, es un jugador muy completo.

¿Ya se habla de títulos en el vestuario?
Qué va, hablamos de lo poco que dormimos. Primero las supercopas, luego iremos partido a partido, ya sé que es un tópico, pero nos ha funcionado muy bien así.

Andrés Iniesta

Andrés Iniesta Luján nació en Fuentealbilla, provincia de Albacete, el 11 de mayo de 1984 en el seno de una familia trabajadora. Con ocho años, sus padres lo inscribieron a las pruebas de acceso a las categorías inferiores del Albacete Balompié. Tras superar dichas pruebas, pasó a formar parte del equipo. En 1996, con doce años, participó en el torneo infantil de Brunete. Tras su destacada actuación, en septiembre de ese mismo año fichó por el Fútbol Club Barcelona y trasladó su residencia a La Masía. Con 16 años y aún en las categorías inferiores, el joven manchego fue llamado por Lorenzo Serra Ferrer para entrenar con la primera plantilla del club. Con 18 años se trasladó a vivir a San Felíu de Llobregat y su familia, que aún vivía en Fuentealbilla, también se trasladó con él.

Militó dos temporadas en el Barcelona B hasta que, en la temporada 2002-2003, debutó en el primer equipo de la mano del entrenador Louis van Gaal. Durante dos temporadas, la 2002-2003 y 2003-2004, combinó los partidos del filial barcelonista con algunos partidos del primer equipo.

En la temporada 2004-2005 pasó a formar parte definitivamente de la plantilla del primer equipo, y participó muy activamente en la consecución del título de campeón de la Liga española de fútbol. Pese a que no fue titular habitual en el once de Frank Rijkaard, acostumbraba a ser el primer jugador en salir al campo en las segundas partes. De hecho, sólo se perdió un partido de liga y fue Iniesta, participando en 37 encuentros, el jugador de la plantilla que disputó más partidos esa temporada, junto a Samuel Eto'o.[cita requerida]

El 17 de mayo de 2006 participó en la final de la Liga de Campeones celebrada en el Stade de France de París que enfrentó al FC Barcelona y al Arsenal Football Club. Andrés Iniesta tuvo un papel destacado, aunque jugó como suplente, los otros secundarios fueron Henrik Larsson y Juliano Belletti, este último acabaría marcando el gol de la victoria. Entró al campo cuando su equipo perdía 1-0, pero el Barça remontó ese resultado adverso con la participación activa de los tres cambios en las jugadas de gol. Ese partido finalizó con un 2-1 a favor del FC Barcelona que conseguió por segunda vez en su historia dicho torneo.

Debutó con el dorsal 34 cuando aún formaba parte del filial. Ya como miembro de la primera plantilla cogió el número 24, pero el 19 de junio de 2007 se le otorgó el 8, dejado por Ludovic Giuly. Este dorsal ya lo había llevado en las categorías inferiores.

El 25 de enero de 2008 Iniesta renovó con el FC Barcelona hasta el 30 de junio de 2014, aumentando su clausula de rescisión desde los 60 millones de euros hasta los 150 millones.[1] Muestra de su mayor peso en el equipo, la temporada 2008/09 fue elegido cuarto capitán, por detrás de Carles Puyol, Xavi Hernández y Víctor Valdés.[2] El 12 de enero de 2009 se hizo pública la lista final del Jugador Mundial de la FIFA 2008 en la que Iniesta figuraba como noveno mejor jugador del año.[3]

El 6 de mayo de 2009 Iniesta marcó uno de los goles más importantes de su carrera hasta ese momento, el que clasificó al Barcelona para la final de la Liga de Campeones. Sucedió en el estadio Stamford Bridge de Londres contra el Chelsea FC, que iba ganando por 1 a 0, empatando en el minuto 93 y decantando la eliminatoria a favor del Barça por gol de visitante.[4] El 27 de mayo Iniesta fue titular en la final de la Champions League, asistiendo a Samuel Eto'o en el primer gol en la que fue su segunda Champions League.